Cronica Ocean Lava Lanzarote Triathlon 2011 (By Sergio Tejera)

Llegué a Lanzarote el viernes a mediodía y en el aeropuerto me esperaban mi primo Rubén y Elías. Los primeros comentarios son fáciles de adivinar: “¿qué, preparado? Ya estamos aquí asi que no hay marcha atrás”. Y desde luego que no la hubo.

Fuimos a buscar mi bici de alquiler y con la misma a hacer el check-in. Allí sencillamente alucinamos con las pedazos de bicis brutales que habían, un montón de fotos, llamadas de amigos deseando suerte y para casa a cenar y a dormir. A las seis me despierta Elías. Desayuno de Rubén, delicioso(ooggggjjjj), los nervios al baño y a empezar con toda la preparación.

Llegamos al box y voy a mi bici, las dos ruedas están completamente vacías, eso me mosquea un poco pero con mi inglés de las siete de la mañana de un sábado cualquiera en Puerto del Carmen, consigo una bomba. He de reconocer que estaba bastante nervioso, siempre me pasa antes de las competiciones, pero aquel hormigueo era especial, como el del Maratón del Meridiano. Saber que te vas a pegar una paliza de seis horas y pico es como para ponerse un poco nervioso. En ese momento Elías pasa al lado mío y me dice: “Yurena está ahí”- yo me río y el responde-” tu lo sabías cabrón”(jajajja). Me alegró mucho ver a mi amiga alli después de su odisea, sabía que Elías iba a flipar y que los dos íbamos a tener un extra de motivación. Valoro mucho vuestra amistad y los quiero mucho. Amiga, ójala algún día una mujer me quiera como tu quieres a tu marido y yo la quiera como el presi a ti. Hacen una pareja extraordinaria(momento sensible, que le voy a hacer, soy así).

Nos bajamos a la playa. Llegó la hora. Elías y yo nos deseamos suerte y al agua. Mi fuerte no es el agua pero me siento super cómodo, intento coger un ritmo y lo consigo. Por momentos siento hasta que me deslizo! Madre mía! Esto es una sensación nueva para mi. Completo la primera vuelta en unos dieciocho minutos y con calma, afronto la segunda. Alguna patadita pero casi nada. Salgo del agua y miro el reloj, treinta y ocho minutos! Super bien. Me voy al box y a la bici. Oigo los primeros “vamos Sergio”, como se agradecen.

En la recta intento beber agua y se me cae un bidón, pal carajo, ya había conectado el modo persecución… En la bici me encuentro cómodo y desde que salgo comienzo a adelantar a gente, voy super bien hasta que con sólo veinte minutos en la bici, se revienta la punta y se rompe la cadena… Al carajo! Me bajo de la bici y compruebo que era algo gordo, increíble. Los participantes me iban pasando, algunos ni miraban pero otros si que preguntaban que había pasado. Me sentí muy frustrado y cabreado y lo peor de todo es que no podía hacer nada. Llegó un guardia civil y avisó a la organización de que estaba allí. A esperar y los minutos volaban. Llega un furgón de asistencia, mira la bici y me dice que él no tiene la pieza que se rompió, no me lo puedo creer. A esperar otro furgón mientras miro el reloj y los minutos volando. Llega el segundo furgón con el amigo Jorge. Revisa la bici y me dice que él tampoco tiene esa pieza allí y que si quería seguir en la competición. Estaba completamente desmoralizado pero le digo que si. Tuvimos que ir con el furgón hasta el taller y allí la arregló, me devolvió al sitio dónde me había quedado y a retomar la carrera.

Con la avería había perdido más de una hora asi que desde que salí empecé a apretar todo lo que pude. Las sensaciones ahora eran malas, había estado mucho tiempo parado. Me impuse un ritmo demasiado fuerte y lo pagué en la subida. Cuando llegué al llano la cosa cambió. Plato grande, piñón pequeño y a fondo. En lo único que pensaba era en enganchar con alguien. Tanto fue que llegando a un cruce antes de Uga iba demasiado rápido y los guardias no me indicaban hacia dónde tenía que coger, me apuré, frené muy brusco y pal suelo! No me lo podía creer, pero claro, aquella no era mi bici y el tacto del freno era muy diferente. Jorge, el mecánico de las bicis que iba en el furgón detrás mío llegó en seguida para atenderme, los guardias y los de protección civil. La bici tenía un buen golpe y yo no me había roto nada pero estaba raspado y ensangrentado. Jorge se me acercó y me dijo: ” niño déjalo ya que te vas a matar, hoy no es tu día”. La verdad,lo más fácil, y lo más lógico, hubiése sido dejarlo ahí, pero yo nunca he sido ni de hacer lo más fácil, ni algunas veces lo más lógico, así que le pedí a Jorge que me arreglara como pudiera la bici mientras los de proteccion civil me raspaban el piche de las quemaduras(ufffffff). Me monté en la bici y pensé yo no me puedo retirar sin al menos haber subido Femés.

Seguí adelante y pronto llegué al primer avituallamiento. Allí estaban todos, Rubén, Nadiuska y Yurena. Me animó verlos, hasta ese momento mi carrera había sido un suplicio. Rubén me dio un bidón que yo pensaba era agua y me lo eché por arriba, era Coca-Cola, en fin, no pasó nada porque Nadiuska me bañó con una garrafa de agua después. Adelante. Seguí hacia La Caleta y gracias al camión de asistencia de Jorge que me iba indicando en los cruces no me perdí. El camino por Las Salinas me trajo buenos recuerdos de mi última visita a Lanzarote. Por ahí me sentía cómodo, iba apretando todo lo que podía y más para tratar de enganchar con alguien. Eso lo pagué al llegar a Femés, a parte del calor brutal. Antes de comenzar la subida adelanté a una chica a la que animé y empecé a subir. La subida se me hizo eterna y cuando llegué a las rampas del veintiun por ciento, pensé que tendría que poner el pie en el suelo, pero no. Pensaba: ” con todo lo que me ha pasado hasta ahora no voy a dejar que Femés pueda conmigo”. Así fué.

Después de Femés estaba en un terreno cómodo para mi, recta larga, picando hacia arriba. Lo malo era el viento y el ir solo sin ninguna referencia, pero a partir de Timanfaya y hasta el final del sector ciclista ya empecé a encontrar a más competidores y a adelantarlos, dándoles ánimos a todos y todas. Después de cinco horas y pico ya estaba a punto de entrar al box con las piernas super cargadas, el sector de la bici se me había hecho durísimo, evidetemente por los contratiempos y porque en si el sector es bastante duro. Entrando al box volví a oír un:” vamos Sergio”. Entré con calma y acordándome de la frase del Daniello:” socio el cuerpo no es tu amigo, el cuerpo es tu enemigo”(que grande). Me cambié, me comí un plátano y me eché a correr. Es un poco frustrante ver que ya han llegado un montón de competidores y saber que a ti te quedan dos horas.

Según salí escuché a Rubén decirme: ” te quedan dos horas”. Asi era, me quedan dos horas aunque el basto interno de mi cuadriceps izquierdo, opinaba lo contrario. Que dolor, pero nada a seguir. Cuando llegué al avituallamiento de carrera vi a Elías y le explique rápido lo que me había pasado. Él estaba bastante jodido, creo que nunca lo había visto así pero no tenía ninguna duda de que aunque fuese a cuatro patas iba a terminar la carrera. Te admiro mucho Eli eres grande como atleta y como persona, mucho más. Él me dijo que estaba en su segunda vuelta, yo seguí para completar mi primera. Curiosamente en el sector de carrera, a pesar de los calambres y de los dolores de los golpes y la carga de las piernas no me sentía del todo mal. Sabía que al ritmo que iba podía acabar la carrera sin dejar de correr. En la vuelta habian cuatro con guitarras cantando “la farola del mar” y me arranque con el estribillo. En esos momentos ya sólo quería disfrutar y pasarmelo bien. Vacilaba con los chicos y chicas de los avituallamientos. Les preguntaba si tenía cerveza o vino, etc.

También es una forma de distraer la cabeza cuando tu mente te está diciendo: párate! En el regreso de la primera vuelta mi primo me acompaño como un kilómetro. Con toda su buena intención me iba hablando tratando de distraerme pero yo no podía hablar mientras corría, ya estaba tieso. Cuando volví a cruzarme con Elías, él ya se dirigía a meta nos chocamos las manos y nos animamos. Nadiuska me había acompañado también un tramo corriendo y haciéndome fotos al mismo tiempo. Cuando llegué a ese avituallamiento le dije que a la gente que estaba alli que todavía me quedaba una vuelta y que no se fueran hasta la tercera. Una de las chicas que estaba allí dijo que porque no me retiraba yo la miré y seguí corriendo y pensé para mi:” porque eso no es una opción”(si ella supiera por lo que había pasado). Completé la segunda vuelta y me fui a por mi elástico rosa.

El último giro hasta la meta fue muy emotivo. Todavía quedaba alguna gente viendo la carrera y algunos de los competidores que ya habían terminado se paraban y aplaudían para darme ánimos. Después de todo lo que había sufrido para llegar hasta allí se agradecían muchísimo esos gestos y aplausos. Por mi cabeza pasaron un montón de cosas en esos últimos tres mil quinientos metros. Me acordé de mis padres y de mi hermana y de muchas cosas que me han sucedido en este año. Me sentí orgulloso de ser quién soy y de lo que soy capaz de hacer a pesar de las adversidades.

Esta ha sido una experiencia maravillosa en lo deportivo y en lo personal y espero volver a repetir e incluso plantearme retos mayores. Gracias a Jorge por su ayuda con la bici. A mi primo Rubén y a Nadiuska porque siempre me hacen sentir como si estuviera en mi casa cuando estoy aquí. A Elías por el apoyo durante estos meses y sobretodo por tu amistad. A todos los compañeros del Candetlón, gracias por sus llamadas y sus mensajes de apoyo, se hicieron notar. Y por supuesto a mi amiga gracias por tu amistad en todo el tiempo desde que nos conocemos porque has sido un apoyo fundamental en momentos en lo que lo he pasado muy mal y por estar aquí con nosotros disfrutando de esta victoria.

¡Vamooooos Candetlon!!!

Sergio Tejera

Lunes diez de octubre de dos mil once

Teguise, Lanzarote. Islas Canarias.

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